La Asociación de Amigos de la Catedral reconoció conjuntamente a las dos figuras estrechamente vinculadas a la construcción del Palacio de Gaudí en un acto celebrado este viernes en la Seo asturicense
La Catedral de Astorga acogió este viernes el acto de nombramiento del obispo Juan Bautista Grau y Vallespinós y Antonio Gaudí como Amigos Mayores de la Catedral de Astorga 2026, un reconocimiento especialmente significativo en el año en que se conmemora el centenario de la muerte del arquitecto.
La elección de ambos responde a la estrecha relación que mantuvieron y al papel decisivo que desempeñaron en la construcción del Palacio Episcopal de Astorga. Así lo explicó durante el acto Elianés Fernández, presidenta de la Asociación de Amigos de la Catedral, quien destacó que el obispo Grau, pese a que el proyecto de Gaudí pudo resultar llamativo y controvertido para algunos, «respaldó con convicción el diseño arquitectónico de Gaudí para Astorga», poniendo todo su empeño en su realización.
Según señaló Fernández, el nuevo Palacio Episcopal no solo respondía a una necesidad arquitectónica, sino que contribuía también a reforzar la continuidad de la Diócesis de Astorga, cuya existencia estaba siendo cuestionada en aquellos momentos. Fernández subrayó además cómo, a partir de ese proyecto, la relación entre Grau y Gaudí fue adquiriendo una especial profundidad, hasta el punto de que la estancia del arquitecto en Astorga supuso «un antes y un después en su espiritualidad y su obra artística».

La presidenta recordó también el vínculo que permanecería entre ambos después de la muerte del prelado. Tras el fallecimiento prematuro del obispo Grau, a Gaudí se le encargó la dirección de los trabajos destinados a su enterramiento, así como el diseño de la lápida que cubre su sepultura, situada en el ángulo izquierdo de la capilla de la Inmaculada Concepción de la Catedral. Se trata del último trabajo de Gaudí en Astorga y de su única obra funeraria conocida.
Fernández puso igualmente de relieve la relación arquitectónica entre la Catedral y el Palacio, señalando que la Seo asturicense constituyó un referente para Gaudí a la hora de concebir la nueva residencia episcopal. Aunque el arquitecto empleó en el Palacio materiales muy diferentes a los de la Catedral, el ábside del edificio presenta una estructura claramente vinculada al arranque de las obras de la Seo a mediados del siglo XV.
Un reconocimiento que une Catedral y Palacio
El reconocimiento fue recogido por Víctor Murias, director del Palacio de Gaudí, de manos de la presidenta y el secretario de la Asociación de Amigos de la Catedral. Como novedad, el diploma entregado en esta edición incorpora imágenes de la Catedral y del Palacio flanqueando el texto del nombramiento, reforzando visualmente el vínculo entre ambos monumentos.
En sus palabras de agradecimiento, Murias destacó el especial significado del reconocimiento en este año del centenario de Gaudí y recordó que el Palacio ya había recibido esta distinción en 2013, con motivo del centenario de la finalización del edificio.
El director del Palacio señaló que «hablar de Gaudí en Astorga no es hablar únicamente de un arquitecto extraordinario que un día llegó a nuestra ciudad», sino también del hombre que tuvo la visión de confiar en él: el obispo Grau. En este sentido, destacó que reconocer conjuntamente a ambos supone reconocer «la historia de una relación que hizo posible una de las grandes obras arquitectónicas de Astorga y una de las páginas más importantes de la arquitectura de Antonio Gaudí».

Durante su intervención, Murias incidió también en el valor simbólico del lugar en el que se celebraba el acto. En la Catedral descansa el obispo que hizo posible el proyecto del Palacio y en ella se conserva, además, una obra realizada por el propio Gaudí: la lápida de su sepultura.
Catedral, obispo Grau, Gaudí y Palacio forman así parte de una misma historia, una relación que permite comprender el patrimonio de Astorga no como un conjunto de monumentos aislados, sino como el resultado de las personas, decisiones y circunstancias que hicieron posible su existencia.
El director del Palacio reivindicó, asimismo, la responsabilidad compartida en la conservación y difusión de este legado. «Los grandes monumentos no son solamente edificios: son también historias de personas, de decisiones, de confianza, de esfuerzo y de visión», señaló, defendiendo la necesidad de continuar trabajando para que esa memoria llegue a las generaciones futuras.
En este sentido, destacó el carácter especialmente oportuno del reconocimiento durante el centenario de la muerte de Gaudí: celebrar la figura del arquitecto en Astorga supone también recordar al obispo que confió en él y que hizo posible su presencia en la ciudad.
Dos figuras, una historia para Astorga
El nombramiento pone de relieve la profunda conexión entre dos de los principales referentes del patrimonio astorgano. El obispo Grau tuvo la visión de confiar a un joven Antonio Gaudí la construcción de su nueva residencia episcopal y el arquitecto convirtió aquella confianza en una obra que, más de un siglo después, continúa siendo uno de los grandes símbolos de la ciudad.
Desde el Palacio de Gaudí se recibió el nombramiento como un honor y, al mismo tiempo, una invitación a recordar el origen de esta historia y a quienes hicieron posible el patrimonio que hoy se custodia.
Murias quiso agradecer expresamente a la Asociación de Amigos de la Catedral su compromiso con la conservación y difusión del patrimonio de Astorga, así como su decisión de unir en este año a Grau y Gaudí como Amigos Mayores.
El acto fue clausurado por el Administrador Diocesano, Javier Gay, poniendo el broche a una celebración que volvió a reunir en la Catedral dos nombres inseparables de la historia del Palacio y de la ciudad: Juan Bautista Grau y Vallespinós y Antonio Gaudí.
Este reconocimiento adquiere así una especial relevancia en el año del centenario de la muerte del arquitecto, al recordar que la presencia de Gaudí en Astorga nació de una relación personal y profesional con el obispo Grau cuyo legado permanece vivo, tanto en el Palacio Episcopal como en la propia Catedral, donde ambos dejaron una huella estrechamente vinculada a la historia de la ciudad.


